No te quedas fuera de temporada

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Gracias a nuestro modelo alimentario actual, dominado por grandes corporaciones y multinacionales, la oferta de frutas y verduras no parece tener límites en el tiempo. Podemos adquirir cualquier producto durante todo el año, independiente de su procedencia y temporalidad. El mundo globalizado parece no tener fronteras, ni espaciales ni temporales. Cabe preguntar si la demanda define la oferte o viceversa.

Sin embargo, este modelo a pesar de estar dirigido a facilitarle la vida al consumidor tiene varias desventajas que a primera vista, al frente de una estantería de un supermercado, pueden quedar ocultos.

Por un lado, para que una verdura o fruta crezca fuera de su ciclo natural se han de usar diferentes técnicas artificiales como invernaderos o procedimientos químicos, lo cual incide negativamente en la calidad, la cantidad de nutrientes y no por último en el sabor de los productos. Por el otro lado los productos han de recorrer mayores distancias con efectos negativos sobre el cambio climático y con un mayor gasto energético. Igualmente son recolectados en un estado menos maduro, o sea que muchas veces maduran en cámaras para que llegan justo a tiempo a las manos del consumidor. Tampoco hay que olvidar que después de ya varios años de práctica muchos clientes se han olvidado por completo de en qué momento del año deben consumir qué vegetal.

No resulta sorprendente que en vista de todas estos inconvenientes cada vez más clientes buscan llenar sus cestas de compra con productos de cultivo ecológico los cuales ofrecen una excelente alternativa a los arriba mencionados desventajas.

En primer lugar se trata de frutas y hortalizas que se consumen en su época natural de cosecha por lo cual su aporte nutricional no pudiera estar mejor.

Al ser de temporada no suelen pasar por cámaras de maduración ni refrigeración con el consiguiente ahorro energético, manteniendo sin embargo toda la frescura.

Además son más económicos ya que no requieren de los costos que implican los tratamientos artificiales y también porque hay una mayor oferta lo cual reduce los precios.

Otras ventajas son que se ve fomentada la agricultura local, tanto a nivel empleo como a nivel de conservación del ecosistema regional, se ven reducidas las emisiones de CO2 como también el uso de plásticos y envases.

Sería deseable que la balanza entre oferta y demanda se inclinara de cara al futura hacia la segunda, o sea que el consumidor decide qué productos se ponen sobre la mesa durante las diferentes épocas del año y no que una oferta ilimitada y generalmente contraproducente domina el panorama global de la alimentación.

 

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